miércoles, 1 de julio de 2009

La luz en la cuchara. Poesía

Poema A
 
Siempre he tenido esta imagen
y quiero saber de dónde viene
porque de donde viene vengo yo.
 
Entonces, este lugar
no se definía por la distancia,
pues era in distante.
Era luz trasvasada en los objetos:
astral, medular.
Luna sin menguantes.
Y Una loma coronaba el interludio.
Allí plantado un árbol bonsái
rectificaba su sombra
tendida hacia las figuras del infinito.
Yo bajo bonsái también tendido
en un descanso indefinido.
Activo en renombrar
aquel pueblo que era mío.
Pueblo sin arena, sin desierto.
Pueblo verde de sol oblicuo.
Tierra oxigena y clorofila.
Luz de silencio alargada
por los extremos hacia adentro.
Por los extremos hacia un des-terreno.
Pues lugar estaba dentro
y en el adentro no cabe un siglo.
Caben miríadas de mis ojos
tendidos hacia arriba.
Sin mañana, sin nube.
Solo sol en la penumbra.
Y en la amalgama innumerable
del sin momento no estaba tu nombre,
no había talla ni abrigo.
No recuerdo.
Por eso luz
que abre este paisaje adentro.
 
Pero esto sucedió
una y otra vez
bajo la piedra azul
del cielo.

lunes, 1 de junio de 2009

Puente colgante. Poesía

Sombras

 

Deseos

que se vuelven

ilusiones

desvanecidas

antes de

amanecer.

Noche

que oculta

en sus sombras

tu figura.

Hay otra

noche

es mi noche.

Sombra

de tu sombra.

 

Evocación

 

Tu silueta

a contra luz

evoca

algo

dormido

al llegarme

desde la otra

orilla

del río.

 

Aquellas

 

Aquellas

tu sombra

mi sombra

nuestras

sombras

perdidas

en el cenit.

jueves, 26 de febrero de 2009

Los Ineptos. Teatro

Los Ineptos. Acto Segundo. Escena primera

(La HIJA está sentada en un banco de plaza, nerviosa. Tiene un libro en las manos. Se fija en su reloj de pulsera. Mira repetidas veces hacia su derecha.)
HIJA –(Luego de un rato se para.) Mejor me voy. Mi padre tenía razón, nunca tendría que haber venido (Vuelve a mirar su reloj.) Huye; es un cobarde. (Pausa.) Lo conozco hace dos semanas y siempre lo mismo.
VOZ EN OFF DE JOSÉ –Amor... (Entrando.)
HIJA –(Va a su encuentro y lo abraza.) Ya pensaba que no venías. (Se sientan.) ¿Qué pasó?
JOSÉ –El colectivo se demoró. (Larga pausa.) ¿Te querés casar conmigo?
HIJA –(Pausa.) Sí, a mí me gustaría, pero te falta un brazo, no estás entero.
JOSÉ –Sí, sólo recupero mi brazo cuando estoy soñando, pero yo siempre sueño con vos.
HIJA –No sólo de sueños vive el hombre. Despertáte. (Pausa.) Yo te amo, pero...
JOSÉ –Ya ves, el amor es un sueño que soñamos despiertos.
HIJA –Sí, José. Pero un día me despierto y sólo voy a encontrar a mi lado un hombre al que le falta un brazo. Tenés que entenderme, no es fácil para mí. (Pausa.) Además hay otras cosas que nos separan. Yo soy una mujer apta.
JOSÉ –¿Y eso qué tiene que ver con el amor?
HIJA –El gobierno mira con malos ojos la relación entre una mujer apta y un inepto, y vos lo sabés.
JOSÉ –Pero el gobierno no puede ser más grande que el amor que sentimos el uno por el otro.
HIJA –Quizás no sea más grande, pero es más resistente. Cuando nuestro amor se haya agotado el gobierno aún estará ahí, censurándonos.
JOSÉ –Pero también es posible que el gobierno se extinga, que el día de mañana no haya más gobierno.
HIJA –(Acariciándolo.) Estás soñando, José. El gobierno siempre va a estar ahí.
JOSÉ –No si lo puedo evitar.
HIJA –(Se para.) ¿Qué decís?
JOSÉ –(La toma del brazo y también se para.) Lo que escuchaste. Voy a luchar para que nunca más haya gobierno. No se van a interponer en nuestro amor.
HIJA –(Pausa.) Te amo, José. Pero sos inepto, te falta un brazo, y encima luchás en contra del gobierno que mis propios padres defienden ¿Qué le podés dar a una mujer como yo? (Se sientan. Él intenta darle un beso, pero es rechazado. Se enciende una luz tenue que cae desde la derecha.)
JOSÉ –(Mirando la luz, elevando su mano hacia ella.) Mirá la luna. Qué linda que es. (Ella, indiferente, mira a cualquier lado.) Mirá como sube, mirá como nos alumbra. Es casi tan bella como vos...
HIJA –(Interrumpiendo.) ¡Siempre el mismo romántico! La luna es como una mariposa; sólo es linda cuando la ves de lejos. Es una roca fría; no tiene ríos, no tiene mares, no tiene bancos de plaza ni enamorados que los ocupen. (Pausa.)

Cavidades. Poesía

 
CAVIDADES

NO ESPERES decir lo que ven tus [ojos,
más lo que tu boca diga,
aprisiónalo en silencio,
tiempo habrá para que
el oído hable,
más no ahora,
deja que tus manos
toquen la arteria que yace [olvidada,
en el templo de lo escindido,
hurga la uña la vena
que latiendo crea el mundo de
Dios,
en el principio,
desollado,
para los otros y el yo,
como el tu y como el nosotros
la palabra que utilizamos
para nombrarnos
el nombre
de lo no escrito.

SEÑAL

A raudales,
como la sangre que corre,
a raudales,
una mano,
importunada,
se alza,
con voz de silencio,
habla,
dice,
lo que hay,
lo que habrá:
dos ríos de Heráclito
y ninguno.