Los Ineptos. Acto Segundo. Escena primera
(La HIJA está sentada en un banco de plaza, nerviosa. Tiene un libro en las manos. Se fija en su reloj de pulsera. Mira repetidas veces hacia su derecha.)HIJA –(Luego de un rato se para.) Mejor me voy. Mi padre tenía razón, nunca tendría que haber venido (Vuelve a mirar su reloj.) Huye; es un cobarde. (Pausa.) Lo conozco hace dos semanas y siempre lo mismo.
VOZ EN OFF DE JOSÉ –Amor... (Entrando.)
HIJA –(Va a su encuentro y lo abraza.) Ya pensaba que no venías. (Se sientan.) ¿Qué pasó?
JOSÉ –El colectivo se demoró. (Larga pausa.) ¿Te querés casar conmigo?
HIJA –(Pausa.) Sí, a mí me gustaría, pero te falta un brazo, no estás entero.
JOSÉ –Sí, sólo recupero mi brazo cuando estoy soñando, pero yo siempre sueño con vos.
HIJA –No sólo de sueños vive el hombre. Despertáte. (Pausa.) Yo te amo, pero...
JOSÉ –Ya ves, el amor es un sueño que soñamos despiertos.
HIJA –Sí, José. Pero un día me despierto y sólo voy a encontrar a mi lado un hombre al que le falta un brazo. Tenés que entenderme, no es fácil para mí. (Pausa.) Además hay otras cosas que nos separan. Yo soy una mujer apta.
JOSÉ –¿Y eso qué tiene que ver con el amor?
HIJA –El gobierno mira con malos ojos la relación entre una mujer apta y un inepto, y vos lo sabés.
JOSÉ –Pero el gobierno no puede ser más grande que el amor que sentimos el uno por el otro.
HIJA –Quizás no sea más grande, pero es más resistente. Cuando nuestro amor se haya agotado el gobierno aún estará ahí, censurándonos.
JOSÉ –Pero también es posible que el gobierno se extinga, que el día de mañana no haya más gobierno.
HIJA –(Acariciándolo.) Estás soñando, José. El gobierno siempre va a estar ahí.
JOSÉ –No si lo puedo evitar.
HIJA –(Se para.) ¿Qué decís?
JOSÉ –(La toma del brazo y también se para.) Lo que escuchaste. Voy a luchar para que nunca más haya gobierno. No se van a interponer en nuestro amor.
HIJA –(Pausa.) Te amo, José. Pero sos inepto, te falta un brazo, y encima luchás en contra del gobierno que mis propios padres defienden ¿Qué le podés dar a una mujer como yo? (Se sientan. Él intenta darle un beso, pero es rechazado. Se enciende una luz tenue que cae desde la derecha.)
JOSÉ –(Mirando la luz, elevando su mano hacia ella.) Mirá la luna. Qué linda que es. (Ella, indiferente, mira a cualquier lado.) Mirá como sube, mirá como nos alumbra. Es casi tan bella como vos...
HIJA –(Interrumpiendo.) ¡Siempre el mismo romántico! La luna es como una mariposa; sólo es linda cuando la ves de lejos. Es una roca fría; no tiene ríos, no tiene mares, no tiene bancos de plaza ni enamorados que los ocupen. (Pausa.)

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